quarta-feira, 24 de fevereiro de 2010

ESPAÑA “MÁS QUE UN PAÍS”


Pelotas/ Brasil RS 24/02/2010

Querido y admirado Arturo, te escribe un facha de siete años, (porque más o menos tenía esa edad cuando cantábamos el Cara al sol en la plaza del pueblo). Después de aquellos años sesenta y de un fugaz paso por la OJE, el glorioso estado español (por la gracia de Dios) pasó a denominarse reino de España. Aún así la mosca seguía detrás de mi oreja y preferí ingresar, al inicio de los ochenta, en aquel ejercito, no como Alférez universitario y sí hacerlo como un orgulloso soldado raso, de alguna manera un“Alatriste”. Las explicaciones de algún oficial sobre el uso de la bandera franquista en plena transición solo fueron respondidas, pocos años después, por Tejero y por Gutierrez Mellado en el Congreso de los Diputados. De cualquier modo la única enseña que nos obligaron a jurar fue aquella del águila y nadie nos puso, ni nos ha puesto otra en frente para que decidamos, sin ira y en libertad.

Mi ADN político debe ser de lo más vulgar. Mi familia no tiene estos vicios de poder, de ganas de cambiar el mundo con promesas para después incumplirlas. Por parte de mi padre una herencia de derechas propia de agricultores más o menos influyentes de un pueblo pequeño de Andalucía. Por parte de la famila materna el orgullo de ser mi madre la primera maestra nacional de otro pueblecito costero andaluz, con el agravante de ser mi abuelo un preso de la dictadura fraticida por motivos poéticos. Patético, pero todos fueron gratos para el general gallego que después de siete años le “regaló” su libertad... Siete años, siete meses y siete días de castigo por un verso que, (algunos dicen) mi abuelo Guzmán, no escribió. Federico García Lorca no tuvo la misma suerte. La vida continuó, como continuó para todos en el resto de la península... Pero tampoco olvidamos a los españoles que lucharon contra Hitler o Stalin. Ya sabemos que: todo lo que no mata, engorda.

Por todo esto que he explicado, este niño viejo, el hijo de la maestra que ahora te escribe desde Brasil, donde trabaja como profesor de Español, puede decirte que te entiente, que te “lee entre lineas” y valora tu dolor y tu amor por España (con perdón). Yo también me siento, discúlpenme, español, pero disiento de tu análisis. No creo que tengamos un país de mierda, tenemos unos compatriotas de mierda y otros que no lo son. Algunos son buenos, los hay incluso de oro. ¿Qué podemos pensar de Dalí, de Picasso, de Cervantes (ahora con un Instituto Real), de Ortega, de Unamuno...? ¿Qué podemos decir de todos nuestros ancestros que, antes y después de Jesucristo, habitaron esta piel de toro...? ¿Nos olvidaremos del Argar, de Altamira, de Fenicios, Griegos, Suevos, Alanos, Godos y Visigodos, de judíos, arabes, gitanos y ahora rusos? ¿Qué podemos decir de Adriano, de Trajano, de Teodosio o de Séneca...? ¿Nos olvidaremos Viriato para centrar nuestras oraciones en Cristiano? ¿Nos olvidaremos de Abderramán, de Almanzor o de Boabdil, de Alfonso X, de Don Pelayo, de los Judios Sefardíes o de los mismos Reyes Católicos: Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (“tanto monta, monta tanto”)? ¿Nos olvidaremos de nuestra semilla en América, de los “derechos de los Indios” de Fray Bartolomé de las Casas? ¿Mataremos definitivamente al Toro Bravo para sustituirlo por un Torito Special de Churrasco (que el Dalai no condene)? ¿Nos olvidaremos de todo y de todos para centrarnos en las políticas de Florentino y de Laporta, en los desencuentros de Zapatero y Rajoy? ¿Nos olvidaremos de todo para ver quien consigue más parte de este podrido pastel de consumo, dominado por multinacionales? Tal vez sea mejor, más cómodo, olvidarnos de cualquier reacción y asistir como bobos a esta agresión contínua a la casa de todos.

No sé que tendrá esto de ser español, pero duele. Y la presión de esta gentuza maleducada (como la de la final de copa de baloncesto) tan solo puede conseguir que republicanos (con el corazón en la izquierda), como es mi caso, apoyen al mismisimo Rey Borbón, que tiene en común conmigo ese amor incondicional a España y al mar, al mar de todos. El problema del himno se soluciona facilmente... y ya que no tenemos vivo al Cid, usamos a nuestro gran Alonso y cantamos el Asturias patria querida (con o sin sidra). Tan solo le cambiamos el nombre de nuestra pequeñita patria natal (al gusto) y quedaría así: ¡Asturias patria querida, España de mis amores, quien estuviera en Granada en algunas ocasiones... Tengo que subir al árbol, tengo que cortar la flor y dársela a mi morena (o rubia) que la ponga en el balcón. Que la ponga en el balcón.. que la deje de poner, tengo que subir al árbol y una flor he de coger! Esa flor, puede ser la tolerancia y si, a algunos, no les gusta el actual himno... ¿Porqué no cambiarlo con humor y con amor? Esta adaptación se podría cantar en trescientos idiomas y dialectos locales... El propio Don Quijote podría cantarla en Barcelona después de pelear con el Caballero de la blanca Luna: Quien estuviera en la Mancha... Al final de las cuentas España es, sin duda, más que un país.

J. Carlos Grey
circulohispanoamericano@gmail.com

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