terça-feira, 4 de março de 2014

IGUALDAD EN TIEMPOS DESIGUALES

http://responsableigualdad.blogspot.com.es/2014/03/la-igualdad-en-tiempos-desiguales.html

La igualdad en tiempos desiguales        Inmaculada Lozano Guzmán

Coordinadora Igualdad 
CEIP "El Sauce" Chauchina

Con motivo del día de la mujer quisiera compartir con vosotras/os un escrito de un profesor de español en Brasil, mi hermano. 

Nuestra madre falleció el pasado día de los enamorados y su ejemplo perdurará eternamente en nosotras/os, como trabajadora incansable, excelente profesional, madre y amiga. 
Valga este texto como homenaje a todas aquellas mujeres adelantadas a su tiempo que nos hicieron más fácil el camino.


Descanse en Paz   Mº Josefa Guzmán Villasclaras.


La igualdad en tiempos desiguales       Motril 27-02-2014

Ahora que María Josefa Guzmán Villasclaras no está, físicamente, entre nosotros, me parece que podemos hablar de ella con más equidad, con más perspectiva. Nunca fue, nunca ha sido y, me temo, que nunca será fácil ser mujer pero, nacer al inicio del siglo XX, fue un reto muy especial para todas ellas que conviene recordar. Las mujeres de esta generación de nuestra madre fueron unas pioneras, pasaron la prueba de la Guerra Civil española, con sus ‘secciones femeninas’ , y sobrevivieron a esos duros tiempos de falta de libertad, de corsés religiosos y éticos que perduran hasta nuestros días y, en su caso, ella lo hizo con un toque de sabiduría muy especial. Sin duda, el condimento secreto para superar tanta barrera, fue el amor, ese amor que derramaba María José, no solamente en el seno familiar si no que era exportado a su lugar de trabajo, la escuela. Todos sus alumnos (principalmente alumnas) fueron testigos de este esfuerzo abnegado y, al mismo tiempo, lleno de felicidad profesional y de fe religiosa, hasta el último día de su vida.

El trabajo de la mujer, ese doble trabajo de casa (que siempre se presupone como el valor al soldado o la servidumbre al esclavo) y  ese  trabajo en la calle, en el caso de nuestra madre,  en la escuela, parece que nunca serán verdaderamente valorados. Esa tesitura de la doble o triple jornada (por la ‘gracia’ de Dios) es digna de mención. Ella, además, fue nuestra madre a tiempo total…  de la misma manera que sus alumnas la reconocerán como ‘su’ maestra durante toda su vida. Este hecho era motivo especial de alegría y satisfacción para la maestra nacional que reconocía su vocación y su orgullo profesional. Ese ejemplo vocacional, aunque raro, es tan valioso  para todos nosotros que es bueno que se diga, que se repita.

    Por otro lado, creo que no existe igualdad si no tienes a quien igualarte y ahí hay que reconocer que la maestra de Almuñecar tuvo bastante suerte, ya que ese alguien es también muy especial, es nuestro padre Carlos Lozano Lozano, quien con su amor de compañero supo adaptarse también a los tiempos con especial sensibilidad dejando lejos actitudes machistas que siguen presentes, tristemente, en la sociedad. Así, desde los tiempos duros de la posguerra, a los grises de la dictadura, caminando por las esperanzas reales de la fugaz transición democrática, para llegar a esta  pseudo-democracia virtual, igualmente fratricida, la pareja supo encarar los tiempos con una actitud digna e ibérica ya vista en los Reyes Católicos: “tanto monta, monta tanto”. Nunca vi a mi madre desautorizar a mi padre ni a mi padre desautorizar a mi madre… digo más, nunca los vi pelearse ni discutir. Recordando a  nuestro gran Paco de Lucía, nunca nos quedamos ‘entre dos aguas’… El éxito no es solo de ella o solo de él, es de los dos, es de todos nosotros.

 Volviendo al objetivo de estas letras, hablar de la igualdad y de la maestra María José, querría que este texto sirviese para hacer una simple reflexión sobre la educación de niños y niñas en estos tiempos tan difíciles, tan relativos, donde las Tecnologías de la información y de la comunicación (las consabidas TICs) parecen suplantar cualquier magisterio o brújula pedagógica generando una peligrosa ‘intimidad pública’, que diría Leonor Alfurch, dejando las redes sociales como una plaza de supuesto encuentro social o antisocial donde tanto el maestro como el alumno pueden perderse. Encontrar modelos como el de la maestra de Almuñecar, de Jete, de Lentejí, de Ítrabo y de Motril pueden ser una buena tabla a la que asirse  cuando el temporal vuelque nuestras frágiles embarcaciones de educadores.  Desde este desierto blanco de  wordilandia quiero agradecérselo especialmente a ella, a mi maestra y mi madre, pero sin olvidarme de mi padre Carlos y de mis hermanos, José Miguel, Jesús y mi colega,  la profesora Inmaculada, compañeros de viaje a los que tanto quiero y admiro porque no puede haber igualdad en el aislamiento o la soledad y sí buscando armonía social. La igualdad es y debe ser un triunfo de todos, una realidad social.
                                                           
      “El niño de la maestra”. Juan Carlos Lozano Guzmán